viernes 21 de marzo de 2008

Con Karen Rojas Kauffmann

videoLeyendo... en el Centro Cultural Creciente. Porque...se nos dio la gana y nos lo permitieron.

BARREDORA DE MANZANAS

Los días que el esmero se deshizo

a destajo de su monotonía

-silueta de la escoba- te instalaste

en la casa de todos los hechizos.

Desnuda, barredora de manzanas,

un placer al vapor me hizo buscarte

claramente -cántaro cataráta-

ofresciendo una sed fotificante;

llena, en su desazón, de palpitares;

soledad que el frío, a gotas se traga;

aroma de tu savia entre las hambres.

Hechicera: una tarde que tus frutas

leviten por el bosque abre la casa,

déjame oler el pan de tus rincones.




jueves 10 de enero de 2008

EXPRESIÓN DE LA MUERTE (A DOS VOCES)

Esa zona interior que recorre los climas, me está pidiendo ahora que se funda el camino hacia los ojos, pues así vienen las cosas: camino a los ojos hasta fundirse. Y ya de pueblo en pueblo -dentro- a tanto palpitar llamo melancolía anacrónica, cuando pienso la sombra de mi existencia como una hebra que termina su punta en la palabra; un extenso brazo cuyo puño derrite en ondas la densidad del tiempo. Traspaso la película, destajo la trama, me vuelvo el hilo por el que he pasado. Ni un milímetro más me acerco al borde. Me quedo siendo lo que soy hasta las fibras. Por eso nado, narro todo el día los colores; por eso todavía transcurro en esa hora y ese minuto: soy el segundo que me sobra antes de deshacerme; el único elemento en la sustancia repitiéndose otra vez... y otra, ante el consabido silencio.

Destejer y destejer la furia en la tormenta, el látigo en la mano, la rabia taciturna del insomnio. Destejer el dedo apuntador y el amputado, el peso tácito de los desmayos; la cama, la aguja, el duelo de los pulsos. Destejerlo todo en cada peldaño: el siguiente, el único trazo.
Destejer la ropa más gastada en los entierros, la parálisis pedestre, el miedo. No frenarlos, destejerlos. Buscar en la hilaza: el aire, el agua y el punto donde el túnel se nubla aceitoso.
Desvanecerse, fundirse, fugarse...desvanecerse en la expresión del todo...

MORIR
"Esperanza, esperanzas, hay esperanza, hay esperanzas, unas veces en singular y otras en plural..." (Benedetti;1994:6)... llenar el centro de la cabeza sin detenerse para poblar las islas de la muerte. ¿Dónde está la esperanza?¿De qué se sostendrá, cuál será su follaje, tronco y raíz?.. una vez llevado el fruto a la mano: ¿cómo diseccionarlo?¿En busca de qué semillas, con que filo, sobre qué mesa, en qué tabla?..¿De dónde libarte, esperanza, y desprender tus ecos?¿Desde dónde llevarte hacia la boca, para luego repartirte en el parque a los huérfanos de luna?..Qué abstracta eres -esperanza- más abstracta que todas las nubes; que todo el amor humeante que se llevó la duda.

"Pero ¿y si hubiera esperanzas? O una sola. Alcanzaba con una escueta esperanza, una diminuta esperancita en mínimo singular. ¿Y si los análisis, las placas y otros fastidios decían al fin en su lenguaje esotérico, en su profecía en clave, que la vida tenía permiso para unos años más? No pedía mucho, cinco años, mejor diez" (Benedetti;1994:6) ...mejor toda la vida que se quiebra en su anhelo de exilio; en nosotros: los muertos precisos de lo eterno.

Buscar la búsqueda del paño en el espejo, la mancha absorta en la transparencia. Buscar tierra, mirando en rebuscarse en la simpleza de una gota simiente.

"La calle era un canal cada vez más ancho, de acuerdo, pero ¿por qué las casas de enfrente se empequeñecían hasta abandonarlo, hasta dejarlo enclaustrado en su estupefacción? Un canal, nada menos que un canal, pero ¿por qué los focos de los autos que se acercaban velozmente, se iban reduciendo, reduciendo, hasta parecer linternas de bolsillo?" (Benedetti;1994:10).

Transitorio recuerdo, en ti disperso la unidad que llena mis vacuos tonos hasta el espasmo. Muero en distanciarme de ti para siempre, recuerdo. No del otro, de ti. No de la tierra, de su sombra"...a diez kilómetros y también a diez centímetros de unos ojos que nunca más habrán de encandilarse" (Benedetti;1994:11)

BENEDETTI, Mario:LA MUERTE "La muerte y otras sorpresas" 1994 Siglo xxi editores.

georgina lizeth.